¿Cómo medimos algo tan profundo y misterioso como la experiencia que tiene un niño del amor de Dios? Esta pregunta es el núcleo de Signos de Esperanza. El amor, especialmente el amor divino, no es fácil de cuantificar. Es profundamente relacional y a menudo está moldeado por experiencias personales, culturales y espirituales. Y cuando consideramos cómo los niños, en particular, perciben y expresan este amor, la complejidad se acentúa aún más.
En este recurso te presentamos un panorama de cómo lo experimentan y las acciones concretas que puedes mirar.